VERSOS A MI AMADO JESÚS//
En silencio busco tu encuentro.
En armonía voy a tí.
Pronuncio tu nombre dulce, como una sensación de poder y gloria.
Cuando me dices que me amas, con tu palabra en mano.
Confío en ti, precioso Señor, precioso Salvador.
Eres mi luz y mi caminar.
Ansío encontrar tu palabra cada madrugada.
Ansío, llenarme de tí, de tu paz y amor.
De tu gloria, amado Jesús.
De la fuente que mana de tí.
Del amor que me regalas en cada despertar.
En cada palabra es un aroma de tu perfume maravilloso.
En tus pasos, en tu caminar, por las arenas del hermoso desierto.
El río Jordán que te vió crecer.
Del mar que te vió pescar, caminar sobre las aguas, calmar la tempestad.
De tu mirada alegre cuando iniciaste tu predicar.
De tus manos cuando inicias la sanidad.
De la multiplicación de los panes y los peces.
Del vino, en las bodas de Caná.
De otros milagros hermosos y muchos, muchos más.
Por eso hoy te honro, mi amado Salvador.
Has sanado mis heridas, traumas y enfermedad.
Me sanaste con la sangre preciosa, con tu santidad.
Por eso, te amo, Maestro, por tu manera de pensar.
Jamás, me dejes, cárgame entre tus brazos, por siempre.//
//by Damelys María Martínez Rosillo
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