by// Damelys María Martínez Rosillo
¡Rey Jesús, Bienvenido a mi casa!
¡Rey Jesús, gracias, por llamarme!
¡Gracias, Rey Jesús!,
Eres el Hijo del Hombre.
Tu belleza inigualable.
Tu belleza incomparable.
Eres el Hijo obediente.
Tu grandeza demostrada en la Cruz.
Tu cabeza rodeada con las espinas se hizo bella.
¡Eres la pureza del Cordero Santo!
Caminas por calles preciosas cubiertas de oro.
Tu reino es de piedras brillantes.
Tú eres la Roca brillante.
¡Eres el Lucero del alba!