miércoles, 16 de mayo de 2012

UNA FAMILIA CON AMOR Y PRINCIPIOS CRISTIANOS.

LA FAMILIA, PROPIEDAD DEL REINO MESIÁNICO

 La familia es la unión de seres que conviven en un mismo lugar, llenos de amor y cuido unos por los otros. La familia no es el Yo, sino el nosotros. A Dios le agrada que los hombres y mujeres tengan familia, que se multipliquen para trascender en su legado. Del mismo modo, un ejemplo bíblico de familia, es la familia de Nazareth, reconocida a nivel mundial como la familia modelo, en primer lugar, porque José aceptó a María embarazada, cuando el ángel le anunció que él debía recibirla Mt. 1: 18 al 23. No la rechaza, acepta, su embarazo, por el amor que le tenía, la cuida, protege y defiende de los que querían hacerle daño. 

Por un lado, al cuidar de ella, cuidaba de ese bebe que estaba en formación, ese bebe que tenía un llamado especial, por eso Dios, escoge a José, del linaje del rey David, tal vez, por ese gran amor y adoración que David le tenía a nuestro Padre, para que fuese el padre adoptivo de Jesús. Por otro lado, cuando Jesús inicia su ministerio, venía de una familia que lo había resguardado, le había protegido de los antivalores, que tenían, los pseudolíderes de ese entonces. María y José, huyeron a Egipto cuando Jesús era un bebe, porque los derechos humanos eran violentados y a los niños se les buscaba para exterminarlos porque dentro de ese conglomerado de niños, estaba uno que era el Mesías. Mt. 2:13 al 17. 

Asímismo, Jesús sabía que tenía una responsabilidad grande, una responsabilidad que cumplir y debía hacerlo lo más pronto posible. Inicia con el bautismo, e inmediatamente, llama a los discípulos que formarían su segunda familia. Mt. 4: 19 Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres. Fue así, como se rodeo de 12 hombres que le seguían a todas partes, que le amaban de verdad, pero, había uno que no era sincero, y aún así comía con él. 

Por otra parte, Jesús, revolucionó a la sociedad Judía de la época, porque se enfrentó a sus leyes, a sus creencias y a sus tradiciones y rompió esos paradigmas establecidos anunciando un verbo distinto, porque El, representaba al Verbo hecho carne Jn. 1: 14. De igual modo, con su autoridad y sabiduría dada de lo alto, por Dios, dirige su atención, hacia los desválidos, en primer lugar, hacia los oprimidos, los enfermos, los niños y niñas, y a las mujeres. 

Cabe destacar, que su mensaje, toma en cuenta, como base fundamental, el amor, las emociones positivas, ejemplo de ello, se observa en cada una de sus frases, somos bienaventurados, Mt. 5: 1 al 12. Decía: porque pertenecemos al Reino de Dios, un Reino, una familia que se reconocerá porque hablaremos un mismo lenguaje, en salmos, cánticos, versículos cimentados por la gran cobertura de Dios y Yo, como Pastor de las ovejas que debo atraer hacia mí, con lazos de amor y de bondad, les defenderé hasta el fin del mundo. su llamado a los pobres de espíritu, a los que lloran, a los mansos, a los hambrientos y a los sedientos por la justicia, los misericordiosos, los limpios de corazón, los pacificadores, los que padecen por cumplir la justicia, y a sus seguidores. Se resalta también, que al defender a las mujeres, hace actos de justicia porque eran maltratadas, usadas, vilipendiadas, y a su alrrededor, durante su niñez observó de cerca ese maltrato, de violencia social e intrafamiliar. Ejemplo de ello, se exalta, cuando los fariseos perseguían a la mujer para apedrearla, y la llevaron hasta el lugar donde estaba agachado, escribiendo sobre la arena, y les dijo tranquilamente y confiando en su autoridad, El que esté libre de pecado que lance la primera piedra. De igual manera, su mensaje radicaba en ensalzar su naturaleza divina, al dar las buenas noticias, en un mundo inhóspito, que solo ofrecía violencia y violación de los derechos humanos, creando una baja estima en la población. Por ello, sus palabras orientadoras levantaban la autoestima del caído. Decía: Vosotros sois la sal de la tierra, la luz del mundo, y Yo, Jesús vengo a ofrecerles cosas distintas, pensamientos diferentes para hacer cumplir el mandato de mi Padre.

Finalmente, de acuerdo a lo anterior expuesto, como Hijos de Dios que nos estamos preparando en su mensaje, debemos pedirle ser cambiados, nacer de nuevo, para modificar esas emociones negativas en positivas para así, contrarrestar la envidia, el egoísmo, la vileza, y todas esas bajas pasiones que nos han afectado y han hecho daño a nuestra personalidad, a la vez, a los que nos rodean, a nuestra familia más cercana, a nuestros hijos, hermanos, a nuestra pareja, por ese gran amor que Dios tiene por la humanidad, y por cada uno de nosotros, para ser como, nuestro maestro, el Rey de Reyes y Señor de Señor de Señores. UN ABRAZO EN FAMILIA... 

By Damelys María Martínez Rosillo

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